Rezo del regina coeli P. Rubén 19 de mayo de 2025
Oración del Medio día por el P. Rubén 19 de mayo de 2025
Hermanos: En la Primera Lectura Lucas nos muestra a Pablo realizando entre los paganos los mismos signos y milagros que Pedro entre los judíos (aquí la curación de un lisiado) y predicando el mismo mensaje. En el Evangelio Cristo habla de inhabitación de Dios. En el Antiguo Testamento, el lugar donde Dios habitaba era, primero, la Tienda y el Arca de la Alianza; después, el Templo. El Templo era el signo de que Dios vivía en medio de y con su pueblo. Esto era tomado con frecuencia demasiado al pie de la letra, materialmente y casi mágicamente. Los Libros Sapienciales decían que la presencia de Dios era algo más interior: Dios se hacía presente por medio de su sabiduría, hallada en el corazón de los justos. Jesucristo dice que la presencia de Dios es mucho más íntima: él vive por amor en los corazones de los que le aman y guardan su Palabra; una presencia que sólo la puede conocer alguien que realmente ama. Cristo manifestará ahora su presencia entre nosotros de forma misteriosa y sacramental, en cada eucaristía.
Señor Dios nuestro, Padre amoroso: Buscamos con frecuencia tu presencia en el templo de la creación y de la naturaleza, y en los templos construidos con nuestras manos; también podemos encontrarte en medio de tu pueblo. Pero, sobre todo, tú has establecido tu templo justamente en nuestros corazones. Oh Dios, danos ojos de fe y amor para reconocer que tú vives y moras en nosotros con tu Hijo y con el Espíritu Santo sobre todo cuando cumplimos la Palabra del mismo Jesús, Hijo tuyo y Señor nuestro. Que así sea.
Regina Coeli
Alégrate reina del cielo; aleluya.
Porque el que mereciste llevar en tu seno;
aleluya.
Ha resucitado según predijo;
aleluya.
Ruega por nosotros a Dios;
aleluya.
Gózate y alégrate, Virgen María;
aleluya.
Porque ha resucitado Dios verdaderamente;
aleluya.
Oremos
Oh Dios, que por la resurrección de tu Hijo nuestro señor Jesucristo, te has dignado dar la alegría al mundo, concédenos que por su madre la Virgen María, alcancemos el gozo de la vida eterna. Por el mismo Jesús Cristo, Nuestro Señor. Amén.
PONENTE: Pbro. Rubén Hernández Melchor
