Rezo del ángelus P. Rubén 25 de noviembre 2024
Rezo del ángelus P. Rubén 25 de noviembre de 2024
Hermanos: Los que no han cedido a la atracción, o incluso a la persecución, del paganismo y de los poderes de este mundo forman el “Resto” de Dios, marcados con el signo de Cristo y del Padre. Han sido leales a él, pues han preferido la pobreza de Cristo más que el poder, el prestigio o la seguridad personal. No traicionaron su identidad como cristianos. La viuda del evangelio de hoy va más allá de la Ley. En su generosidad no sólo da todo lo que tiene; ella sólo tiene lo que ha entregado. Los pobres con frecuencia saben bien cómo dar, saben cómo vivir en las manos de Dios. Cristo se entregó a sí mismo para otorgar a los hombres reconciliación y felicidad. Los cristianos habríamos de aprender de él a darnos a nosotros mismos sin contar el costo.
Señor Dios nuestro, Padre generoso: El pueblo sencillo con frecuencia nos avergüenza por su total generosidad y sincera lealtad. Danos, Señor, la gracia de percatarnos de que, como tu Hijo, los verdaderamente pobres de corazón con frecuencia nos muestran quién eres tú: Un Dios que se da a sí mismo. Danos también a nosotros esa clase de lealtad y de amor generoso por medio de Jesucristo nuestro Señor. Que así sea.
Rezo del Ángelus
Guía: El ángel del Señor anunció a María.
Audiencia: Y concibió por obra del Espíritu Santo.
Dios te salve María, llena eres de gracia, el Señor es contigo; bendita eres entre todas las mujeres, y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús.
Santa María, Madre de Dios, ruega por nosotros, pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén.
Guía: He aquí la esclava del Señor.
Audiencia: Hágase en mí según tu palabra.
Dios te salve María, llena eres de gracia, el Señor es contigo; bendita eres entre todas las mujeres, y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús.
Santa María, Madre de Dios, ruega por nosotros, pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén.
Guía: Y el Verbo de Dios se hizo carne.
Audiencia: Y habitó entre nosotros.
Dios te salve María, llena eres de gracia, el Señor es contigo; bendita eres entre todas las mujeres, y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús.
Santa María, Madre de Dios, ruega por nosotros, los pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén.
Guía: Ruega por nosotros, Santa Madre de Dios.
Audiencia: Para que seamos dignos de alcanzar las promesas de Nuestro Señor Jesucristo.
Oración:
Te suplicamos Señor que derrames tu gracia en nuestras almas para los que por el anuncio del ángel hemos conocido la encarnación de tu hijo Jesucristo por su pasión y cruz seamos llevador a la gloria de la resurrección por el mismo Jesucristo nuestro Señor. Amen
PONENTE: Pbro. Rubén Hernández Melchor
