Rezo del ángelus P. Rubén 22 de Febrero de 2026
Oración del Mediodía por el P. Rubén 22 de febrero de 2026
Hermanos: Cuando nos miramos con seriedad a nosotros mismos, nos percatamos de que hay cosas que nos impiden ser lo que desearíamos ser, como personas y como cristianas. Tenemos la impresión de que no somos libres para ser auténticamente nosotros mismos. Al principio de su misión Jesús se miró a sí mismo y vio las tentaciones que le impedirían llevar a cabo su misión. La Cuaresma es para nosotros el tiempo propicio para mirar dentro de nosotros mismos y para ver qué es lo que nos impide ser verdaderamente libres para servir y amar a Dios y a los hermanos según es debido. Acompañemos a Jesús al desierto, miremos al hondón de nuestro corazón, y con Jesús rechacemos lo que nos atenaza, lo que nos mantiene tibios e indiferentes, para que con él y como él podamos servir.
Oh Dios y Padre nuestro: En el desierto tu Hijo luchó durante cuarenta días por las exigencias de su misión, y venció todas las tentaciones. En estos cuarenta días de Cuaresma conviértenos, haz que nuestros corazones giren a la paz de tu perdón, a la luz de tu amor y de tu preocupación por los hombres. Haz que encontremos la vida y la alegría que Jesús nos trae; y disponnos a compartir con otros. Que así sea.
Rezo del Ángelus
Guía: El ángel del Señor anunció a María.
Audiencia: Y concibió por obra del Espíritu Santo.
Dios te salve María, llena eres de gracia, el Señor es contigo; bendita eres entre todas las mujeres, y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús.
Santa María, Madre de Dios, ruega por nosotros, pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén.
Guía: He aquí la esclava del Señor.
Audiencia: Hágase en mí según tu palabra.
Dios te salve María, llena eres de gracia, el Señor es contigo; bendita eres entre todas las mujeres, y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús.
Santa María, Madre de Dios, ruega por nosotros, pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén.
Guía: Y el Verbo de Dios se hizo carne.
Audiencia: Y habitó entre nosotros.
Dios te salve María, llena eres de gracia, el Señor es contigo; bendita eres entre todas las mujeres, y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús.
Santa María, Madre de Dios, ruega por nosotros, los pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén.
Guía: Ruega por nosotros, Santa Madre de Dios.
Audiencia: Para que seamos dignos de alcanzar las promesas de Nuestro Señor Jesucristo.
Oración:
Te suplicamos Señor que derrames tu gracia en nuestras almas para los que por el anuncio del ángel hemos conocido la encarnación de tu hijo Jesucristo por su pasión y cruz seamos llevador a la gloria de la resurrección por el mismo Jesucristo nuestro Señor. Amen
PONENTE: Pbro. Rubén Hernández Melchor
