Rezo del ángelus P. Rubén 17 de Mayo de 2026



Oración del Mediodía por el P. Rubén 17 de mayo de 2026

Hermanos: Hoy celebramos la solemnidad de la Ascensión del Señor a los cielos. El Señor Jesús regresa a la gloria del Padre. Hay una contradicción aparente en esta partida de Jesús: Al partir, nos asegura que se queda con nosotros. Éstas son sus últimas palabras en el evangelio de Mateo, justamente tal como el mismo Mateo nos había asegurado en su primer capítulo, que Jesús es nuestro “Dios-con-nosotros”. La partida de Jesús a los cielos no es realmente una despedida: Él era “Dios-con-nosotros” en su vida terrena, estaba cercano al pueblo, especialmente a los pobres y los débiles. Él se queda ahora con nosotros, pero de otra manera: por medio de su Espíritu, en la Iglesia, ya que somos su cuerpo; en los signos de pan y vino en la eucaristía; dondequiera que la gente se reúna en su nombre, como lo estamos haciendo aquí en este momento; también en los pobres y débiles de nuestros días. Nuestra oración hoy es: ¡Quédate con nosotros, Señor! Me Voy; Pero Les Envío a Ustedes. Este día de la Ascensión del Señor a los cielos es para nosotros una fiesta de alegría, pues celebramos al Señor Jesús en su gloria. Tenía que partir de esta tierra para no ser ya por más tiempo el compañero privilegiado exclusivamente de un pequeño grupo de apóstoles y discípulos. Una vez que fuera glorificado en el cielo, él pertenecería a todos los que quisieran acogerlo como su Señor. De ahora en adelante nosotros, su pueblo, tenemos que ser su figura y su rostro, su latido del corazón, su mano caritativa, su sonrisa, su fuerza que con frecuencia parece impotente. No temamos: Él ha prometido estar con nosotros hasta el fin de los tiempos, como en cada Eucaristía.

Oh Dios y Padre nuestro: Nuestro Señor resucitado, Jesucristo, vive ahora glorioso en tu presencia. Cuando seguimos mirándole oculto ya en las nubes, haz que volvamos a la tarea que él nos ha asignado aquí en la tierra y que aprendamos a reconocer su rostro en nuestros hermanos. Y cuando nos sintamos demasiado apegados a esta tierra, recuérdanos que un buen día completarás la obra de Jesús en nosotros y nos llevarás a tu gloria y alegría eternas. Que así sea.

Regina Coeli

Alégrate reina del cielo; aleluya. 
Porque el que mereciste llevar en tu seno;
aleluya. 
Ha resucitado según predijo;
aleluya. 
Ruega por nosotros a Dios;
aleluya. 
Gózate y alégrate, Virgen María;
aleluya.
Porque ha resucitado Dios verdaderamente;
aleluya.

Oremos
Oh Dios, que por la resurrección de tu Hijo nuestro señor Jesucristo, te has dignado dar la alegría al mundo, concédenos que por su madre la Virgen María, alcancemos el gozo de la vida eterna. Por el mismo Jesús Cristo, Nuestro Señor. Amén.

PONENTE: Pbro. Rubén Hernández Melchor

Regina Coeli de hoy, Regina Coeli del día.