Rezo de visperas 28 de Enero de 2025
Vísperas
Martes
SANTO TOMÁS DE AQUINO,
presbítero y doctor de la Iglesia.
Memoria.
28 de enero
Nació alrededor del año 1225, de la familia de los condes
de Aquino. Estudió primero en el monasterio de Montecasino,
luego en Nápoles, más tarde ingresó en la Orden de Predica-
dores, y completó sus estudios en París y en clonia, donde
tuvo por maestro san Alberto Magno. Escribió muchas obras
llenas de erudición y ejerció también el profesorado, contribu-
yendo en gran manera al incremento de la filosofía y de la
teología. Murió cerca de Terracina el día 7 de marzo de 1274.
Su memoria se celebra en día 28 de enero por razón de que en
esta fecha tuvo lugar, el año 1369, el traslado de su cuerpo a
Tolosa.
INVOCACIÓN INICIAL
V. Dios mío, ven en mi auxilio
R. Señor date prisa en socorrerme.
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en un principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos. Amén.
HIMNO
Como el niño que no sabe dormirse
sin cogerse a la mano de su madre,
así mi corazón viene a ponerse
sobre tus manos, al caer la tarde.
Como el niño que sabe que alguién vela
su sueño de inocencia y esperanza,
así descansará mi alma segura
sabiendo que eres tú quien nos aguarda.
Tú endulzarás mi última amargura,
tú aliviarás el último cansancio,
tú cuidarás los sueñor de la noche,
tú borrarás las huellas de mi llanto.
Tú nos darás mañana nuevamente
la antorcha de la luz y la alegría,
y, por las horas que te traigo muertas,
tú me darás una mañana viva. Amén.
SALMODIA
Ant. 1 El Señor rodea a su pueblo.
-Salmo 124-
Los que confían en el Señor son como el monte Sión:
no tiemblan, está asentado para siempre.
Jerusalén está rodeada de montañas,
y el Señor rodea a su pueblo
ahora y por siempre.
No pesará el cetro de los malvados
sobre el lote de los justos,
no sea que los justos extiendan
su mano a la maldad.
Señor, concede bienes a los buenos,
a los sinceros de corazón;
y a los que se desvían por sendas tortuosas,
que los rechace el Señor con los malhechores.
¡Paz a Israel!
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos. Amén.
Ant. 1 El Señor rodea a su pueblo.
Ant. 2 Si no volvéis a ser como niños, no entraréis
en el reino de los cielos.
-Salmo 130-
Señor, mi corazón no es ambicioso,
ni mis ojos altaneros;
no pretendo grandezas
que superan mi capacidad;
sino que acallo y modero mis deseos,
como un niño en brazos de su madre.
Espere Israel en el Señor
ahora y por siempre.
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos. Amén.
Ant. 2 Si no volvéis a ser como niños, no entraréis
en el reino de los cielos.
Ant. 3. Has hecho de nosotros, Señor, un reino de
sacerdotes para nuestro Dios.
Cántico
Ap. 4,11; 5, 9-10. 12
Eres digno, Señor Dios nuestro, de recibir la gloria,
el honor y el poder,
porque tú has creado el universo;
porque por tu voluntad lo que no existía fue creado.
Eres digno de tomar el libro y abrir sus sellos,
porque fuiste degollado
y por tu sangre compraste para Dios
hombres de toda raza, lengua, pueblo y nación;
y has hecho de ellos para nuestro Dios
un reino de sacerdotes
y reinan sobre la tierra.
Digno es el cordero degollado
de recibir el poder, la riqueza y la sabiduría,
la fuerza y el honor, la gloria y la alabanza.
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos. Amén.
Ant. 3 Has hecho de nosotros, Señor, un reino de
sacerdotes para nuestro Dios.
LECTURA BREVE
Rm 12, 9-12
Que vuestra caridad sea sincera. Aborreced el mal
y aplicaos al bien. En punto a caridad fraterna, amaos
entrañablemente unos a otros. En cuanto a la mutua
estima, tened por más dignos a los demas. Nada de
pereza en vuestro celo, sirviendo con fervor de espí-
rutu al Señor. Que la esperanza os tenga alegres; estad
firmes en la tribulación, sed asiduos en la oración.
RESPONSORIO BREVE
V. Tu palabra, Señor, es eterna,
más estable que el cielo.
R. Tu palabra, Señor, es eterna,
más estable que el cielo.
V. Tu fidelidad de generación en generación.
R. Más estable que el cielo.
V. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
R. Tu palabra, Señor, es eterna,
más estable que el cielo.
CÁNTICO EVANGÉLICO
Ant. Dios le concedió una sabiduría e inteligencia
extraordinarias, en las que profundizó portentosamente
y comunicó luego con generosidad.
Cántico de la Santísima Virgen María
Lc 1, 46-55
Proclama mi alma la grandeza del Señor,
se alegra mi espíritu en Dios mi salvador;
porque ha mirado la humillación de su esclava.
Desde ahora me felicitarán todas las generaciones,
porque el Poderoso ha hecho obras grandes
por mí:
su nombre es santo
y su misericordia llega a sus fieles
de generación en generación.
Él hace proezas con su brazo:
dispersa a los soberbios de corazón,
derriba del trono a los poderosos
y enaltece a los humildes,
a los hambrientos los colma de bienes
y a los ricos los despide vacíos.
Auxilia a Israel, su siervo,
acordándose de su misericordia
--como lo había prometido a nuestros padres--
en favor de Abraham y su descendencia
por siempre.
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos. Amén.
Ant. Dios le concedió una sabiduría e inteligencia
extraordinarias, en las que profundizó portentosamente
y comunicó luego con generosidad.
PRECES.
Invoquemos a Dios, esperanza de su pueblo, di-
ciendo:
Escúchanos, Señor.
Te damos gracias, Señor, porque hemos sido enri-
quecidos en todo por Cristo, tu Hijo;
haz que por él crezcamos en todo conocimiento.
En tus manos, Señor, están el corazón y la mente
de los que gobiernan;
dales, pues, acierto en sus decisiones para que te
sean gratos en su pensar y obrar.
Tú, que a los artistas concedes inpiración para
plasmar la belleza que de ti procede,
haz que con sus obras aumente el gozo y la espe-
ranza de los hombres.
Tú, que no permites que seamos tentados por en-
cima de nuestras fuerzas,
da fortaleza a los débiles, levanta a los caídos.
Tú, que nos has prometido la resurrección en el úl-
timo día,
no te olvides de tus hijos que ya han dejados en
cuerpo mortal.
Unidos fraternalmente como hermanos de una mis-
ma familia, invoquemos al Padre común:
Padre Nuestro ........
ORACIÓN.
Señor Dios nuestro, que hiciste admirable a santo
Tomás de Aquino por su sed de santidad y por su
amor a las ciencias sagradas, te pedimos que nos des
su luz para entender sus enseñanzas y fuerza para
imitar su vida. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo.
CONCLUSIÓN.
V. El Señor nos bendiga, nos guarde de todo mal
y nos lleve a la vida eterna.
R, Amén.
PONENTE: Pastoral de la Comunicación
