Rezo de Laudes 23 de Mayo de 2024
TIEMPO ORDINARIO
JUEVES DE LA SEMANA VII
De la Feria. Salterio III
23 de mayo
INVITATORIO
V. Señor, abre mis labios.
R. Y mi boca proclamará tu alabanza.
Ant A Cristo, sacerdote eterno, démosle gloria.
Salmo 94
Venid, aclamemos al Señor,
demos vítores a la Roca que nos salva;
entremos a su presencia dándole gracias,
aclamándolo con cantos.
Porque el Señor es un Dios grande,
soberano de todos los dioses:
tiene en su mano las simas de la tierra,
son suyas las cumbres de los montes.
Suyo es el mar, porque él lo hizo,
la tierra firme que modelaron sus manos.
Venid, postrémonos por tierra,
bendiciendo al Señor, creador nuestro.
Porque él es nuestro Dios,
y nosotros su pueblo,
el rebaño que él guía.
HIMNO
Eres tú nuestro pontífice,
oh Siervo glorificado,
ungido por el Espíritu,
de entre los hombres llamado.
Eres tú nuestro pontífice,
el que tendiste la mano
a la mujer rechazada
y al ciego desamparado.
Eres tú nuestro pontífice;
el culto de los cristianos,
tu palabra que acontece
y el cuerpo santificado.
Eres tú nuestro pontífice;
morías en cruz clavado
y abrías la senda nueva
detrás del velo rasgado.
Eres tú nuestro pontífice,
hoy, junto al Padre, sentado;
hoy por la Iglesia intercedes,
nacida de tu costado
Eres tú nuestro pontífice;
¡Cristo, te florificamos!
¡Que tu santo rostro encuentre
dignos de ti nuestros cantos! Amén.
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SALMODIA
Ant. 1 Por la sangre de la cruz de Cristo, Dios reconcilió consigo todas las cosas, así las del cielo como las de la tierra.
Salmo 62
¡Oh Dios!, tú eres mi Dios, por ti madrugo,
mi alma está sedienta de ti;
mi carne tiene ansias de ti,
como tierra reseca, agostada, sin agua.
¡Cómo te contemplaba en el santuario
viendo tu fuerza y tu gloria!
Tu gracia vale más que la vida,
te alabarán mis labios.
Toda mi vida te bendeciré
y alzaré las manos invocándote.
Me saciaré de manjares exquisitos,
y mis labios te alabarán jubilosos.
En el lecho me acuerdo de ti
y velando medito en ti,
porque fuiste mi auxilio,
y a las sombras de tus alas canto con júbilo;
mi alma está unida a ti,
y tu diestra me sostiene.
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
Ant. 1 Por la sangre de la cruz de Cristo, Dios reconcilió consigo todas las cosas, así las del cielo como las de la tierra.
Ant. 2 Todo fue creado por Cristo y para Cristo.
Cántico.
Dn. 3,57-88. 56
Creaturas todas del Señor, bendecid al Señor,
ensalzadlo con himnos por los siglos.
Angeles del Señor, bendecid al Señor;
cielos, bendecid al Señor.
Aguas del espacio, bendecid al Señor;
ejércitos del Señor bendecid al Señor.
Sol y luna, bendecid al Señor;
astros del cielo, bendecid al Señor.
Lluvia y rocío, bendecid al Señor;
vientos todos, bendecid al Señor.
Fuego y calor, bendecid al Señor;
fríos y heladas, bendecid al Señor.
Rocíos y nevadas bendecid al Señor;
témpanos y hielos, bendecid al Señor.
Escarchas y nieve, bendecid al Señor;
noche y día, bendecid al Señor.
Luz y tinieblas, bendecid al Señor;
rayos y nubes, bendecid al Señor.
Bendiga la tierra al Señor,
ensálcelo con himnos por los siglos.
Montes y cumbres, bendecid al Señor;
cuanto germina en la tierra, bendiga al Señor.
Manantiales, bendecid al Señor;
mares y ríos, bendecid al Señor.
Cetáceos y peces, bendecid al Señor;
aves del cielo, bendecid al Señor.
Fieras y ganados, bendecid al Señor,
ensalzadlo con himnos por los siglos.
Hijos de los hombres, bendecid al Señor;
bendiga Israel al Señor.
Sacerdotes del Señor, bendecid al Señor;
siervos del Señor, bendecid al Señor.
Almas y espíritus justos, bendecid al Señor;
santos y humildes de corazón, bendecid al Señor.
Ananías, Azarías y Misael, bendecid al Señor,
ensalzadlo con himnos por los siglos.
Bendito el Señor en la bóveda del cielo,
alabado y glorioso y ensalzadlo, por los siglos.
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
Ant. 2 Todo fue creado por Cristo y para Cristo.
Ant. 3 Dios constituyó a Cristo cabeza del cuerpo de la Iglesia y sometió todas las cosas bajo sus pies.
Salmo 149
Cantad al Señor un cántico nuevo,
resuene su alabanza en la asamblea de los fieles;
que se alegre Israel por su creador,
los hijos de Sión por su Rey.
Alabad su nombre con danzas,
cantadle con tambores y cítaras;
porque el Señor ama a su pueblo
y adorna con la victoria a los humildes.
Que los fieles festejen su gloria
y canten jubilosos en filas:
con vítores a Dios en la boca
y espadas de dos filos en las manos:
para tomar venganza de los pueblos
y aplicar el castigo a las naciones,
sujetando a los reyes con argollas,
a los nobles con esposas de hierro.
Ejecutar la sentencia dictada
es un honor para todos sus fieles.
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos. Amén.
Ant. 3 Dios constituyó a Cristo cabeza del cuerpo de la Iglesia y sometió todas las cosas bajo sus pies.
LECTURA BREVE
Hb 10, 5-10
Cristo, al entrar en este mundo, dice: "No quisiste sacrificios ni ofrendas, pero me has preparado un cuerpo; no te complaciste en holocaustos ni en sacrificios por el pecado; entonces yo exclamé: Ya estoy aquí, oh Dios, para cumplir tu voluntad -pues así está escrito de mí en el rollo de la ley-"Dice lo primero: "No quisiste sacrificios, ni ofrendas, ni holocaustos, si sacrificios por el pecado, ni en ellos te complaciste", a pesar de que todos ellos son ofrecidos según la ley. Pero en seguida dice: "Ya estoy aquí para cumplir tu voluntad." Con esto abroga lo primero y establece lo segundo. En virtud de esta voluntad, quedaremos nosotros santificados por la oblación del cuerpo de Jesucristo, ofrecida una vez y para siempre.
RESPONSORIO BREVE
V. Aquí estoy, Dios mío, para hacer tu voluntad.
R. Aquí estoy, Dios mío, para hacer tu voluntad.
V. Llevo tu ley en las entrañas.
R. Para hacer tu voluntad.
V. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
R. Aquí estoy, Dios mío, para hacer tu voluntad.
CÁNTICO EVANGÉLICO
Ant. Padre, que todos sean uno, para que el mundo crea que tú me has enviado.
PRECES
Acudamos a Cristo, sacerdote del santuario verda dero, siempre dispuesto a interceder por nosotros, y digámosle confiados:
Escúchanos, Señor.
Jesús, Hijo de Dios vivo, condúcenos a la luz de tu verdad.
Cristo, Verbo de Dios, que estás con el Padre desde siempre y hasta siempre, consagra a tu Iglesia en la unidad.
Jesús, ungido del padre en el Espíritu Santo, santifica a tu Iglesia en la verdad.
Cristo mediador de la nueva alianza, reviste de tu santidad a los sacerdotes para gloria del Padre.
Cristo, sabiduría de Dios, paz y reconciliación nuestra, que todos seamos un solo corazón y una sola alma en tu Iglesia.
Cristo, sacerdote eterno, glorificador del Padre, que nuestra oblación sea en ti alabanza de gloria eterna.
Se pueden añadir algunas intenciones libres.
Unidos a Cristo nuestro gran sacerdote, pidamos al Padre que su nombre sea siempre santificado: Padre nuestro ...
ORACIÓN
Dios nuestro, que para gloria tuya y salvación de todos los hombres constituiste sumo y eterno sacer dote a tu Hijo, Jesucristo, concede a quienes él ha elegido como ministros suyos y administradores de sus sacramentos y de su Evangelio la gracia de ser fieles en el cumplimiento de su ministerio. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo.
CONCLUSIÓN
V. El Señor nos bendiga, nos guarde de todo mal y nos lleve a la vida eterna.
R. Amén.
PONENTE: Pastoral de la Comunicación
