¿Qué es la Misa Crismal que se celebra en Jueves Santo?

¿Qué es la Misa Crismal que se celebra en Jueves Santo?

La Misa Crismal constituye una de las celebraciones más relevantes del tiempo de la Semana Santa. En ella, el obispo, en comunión con todos los sacerdotes de la diócesis de Tenancingo, bendice los santos óleos y consagra el Santo Crisma, que serán empleados a lo largo del año en la administración de los sacramentos del Bautismo, la Confirmación, el Orden Sacerdotal y la Unción de los Enfermos.

Cada Jueves Santo por la mañana, la Catedral de San Clemente es sede de esta solemne celebración eucarística, que manifiesta de manera especial la unidad de la Iglesia en torno a su obispo. En el transcurso de la misma, los presbíteros renuevan sus promesas sacerdotales. 

¿Qué es la Misa Crismal?

La Misa Crismal es el acto litúrgico en que la comunidad celebra la unidad con el obispo, y el presbiterio renueva sus promesas sacerdotales.

En esta Misa el obispo ofrece a los presbíteros un mensaje para iluminar la acción sacerdotal, anuncia la gracia derramada en los sacramentos y redondea toda la grandeza de lo que la Palabra anuncia y el sacramento realiza.

¿Qué óleos se bendicen en la Misa Crismal?

Óleo de los catecúmenos: Se utiliza en quienes se preparan para recibir el Bautismo. Su unción simboliza la fortaleza espiritual para renunciar al mal y disponerse a la vida nueva en Cristo. Es un signo de preparación y protección en el camino de la fe.

Óleo de los enfermos: Se emplea en el sacramento de la Unción de los enfermos. A través de él, Dios concede consuelo, paz y fortaleza espiritual ante la enfermedad o la fragilidad. También puede traer alivio físico, según la voluntad de Dios.

Santo Crisma: Es un óleo perfumado consagrado por el obispo, signo de la plenitud del Espíritu Santo. Se utiliza en el Bautismo, la Confirmación, el Orden sacerdotal y en la dedicación de iglesias y altares. Expresa la consagración total a Dios y la misión en la Iglesia.

¿Por qué se celebra el Jueves Santo?

La Misa Crismal se celebra en torno al Jueves Santo porque está estrechamente unida al corazón de la Semana Santa: el inicio del Triduo Pascual, cuando la Iglesia recuerda la Última Cena de Jesús, la institución de la Eucaristía y del sacerdocio ministerial.

En este contexto, el obispo preside la Eucaristía rodeado de sus sacerdotes, se bendicen los óleos y se consagra el Santo Crisma que se usarán todo el año en los sacramentos, y los presbíteros renuevan sus promesas sacerdotales como signo de comunión y de entrega renovada al servicio del pueblo de Dios.

Para los fieles, participar en la Misa Crismal es una oportunidad de agradecer el don de los sacramentos y de orar de manera especial por sus sacerdotes, que renuevan ante el obispo los compromisos de su ordenación y su entrega al servicio de la Iglesia. Por eso, esta celebración anual se vive como un momento de unidad diocesana y de renovación de la fe, en el que todo el pueblo de Dios se reúne en torno a Cristo, al inicio del camino pascual de la Semana Santa.

Categorías: Actualidad

PONENTE: Pastoral de la Comunicación