Que dijeron los mexicanos a su iglesia 6 - Mons Felipe Arizmendi Esquivel

Que dijeron los mexicanos a su iglesia 6 - Mons Felipe Arizmendi Esquivel

  ¿QUÉ DIJERON LOS MEXICANOS A SU IGLESIA? (6)

+ Felipe Arizmendi Esquivel

Obispo Emérito de SCLC

MIRAR

En cuanto a los tres últimos puntos de la consulta realizada en el país sobre el actuar de nuestra Iglesia, esto es lo más sobresaliente:

“Como obispos constatamos que no está siendo fácil disminuir y menos terminar con el ‘clericalismo bilateral’, es decir, con las conductas clericalistas de parte de la jerarquía, pero también de parte de los mismos laicos, y esto dificulta la participación, el sano ejercicio de la autoridad al interior de la Iglesia, pues se confunde autoridad con poder, invitación con imposición, servir con servirse o aprovecharse.

En varias diócesis se percibe un sentimiento de frustración, sobre todo por parte de sacerdotes y también de los laicos, por la forma como se ejerce la autoridad; parece que sólo queda obedecer y callar, cosa que mata el espíritu, el entusiasmo y la creatividad. Y esto se presenta en un momento en el que, en algunas comunidades, se pide con insistencia que se revise el servicio de los que son cabezas en la pastoral. Parecen predominar todavía los autoritarismos y, así, la ‘Iglesia en salida’ queda comprometida, pues acorde a la mentalidad clericalista, en las comunidades existe mucho el acaparamiento de funciones y tareas, cosa que impide el crecimiento de los hermanos en la misión y la corresponsabilidad.

Se percibe en México una especie de ‘anticlericalismo social, cultural y político’ pernicioso, que relega la acción de la jerarquía católica al templo y al fuero interno de las personas. Y, no obstante, sentimos la necesidad también nosotros obispos de caminar en participación y diálogo, como ciudadanos con derechos, para cambiar la forma de ejercer el servicio de la autoridad a todos los niveles, así como en todos los espacios de la vida nacional.

Constatamos la ausencia de una lectura atenta a la realidad social, cultural y religiosa; es decir, a una interpretación de ‘los signos de los tiempos’ en clave pastoral. El momento de tomar decisiones queda, todavía, en las solas manos de la jerarquía, por lo que se hacen a un lado a sacerdotes, religiosas y laicos. Por eso no debe causar sorpresa que todos ellos no se sientan tomados en cuenta. Todavía no se percibe la necesidad y la utilidad de la rendición de cuentas amplia y sustentada en la Iglesia.

Constatamos que los caminos de la sinodalidad son incipientes en la mayoría de los fieles, comenzando por las dificultades en comprender el término mismo que, para la mayoría, suena a una cuestión novedosa de la que no se tenía experiencia. No obstante, ya ha comenzado a crecer la conciencia, entre todos, de que debemos hacer el camino juntos.

Se constatan todavía hoy conductas sectarias, excluyentes y autoritarias que impiden ir a fondo en el espíritu de la sinodalidad. Sucede, por ejemplo, que en los propios Seminarios se descubre ya un cierto individualismo que después se convierte en presbiterios poco fraternales y colaborativos. Entre nosotros, los obispos, encontramos tal diversidad de resonancias sobre el significado de la sinodalidad y sus implicaciones prácticas, que nos ha costado trabajo caminar juntos”.

DISCERNIR

Los obispos mexicanos, en nuestro Proyecto Global de Pastoral 2031+2033, nos comprometimos a dar pasos en nuestras diócesis para hacer realidad estos anhelos:

“Una Iglesia en salida, consciente de la misión que el Señor le encomendó, es una Iglesia que se construye en la comunión y la sinodalidad: El camino de la sinodalidad es el camino que Dios espera de la Iglesia del tercer milenio. La Iglesia además de ser comunión, exige la corresponsabilidad y la participación de todos en la tarea común. Por lo tanto, nuestro anuncio, testimonio y celebración de fe, que mana de la Eucaristía, se manifestará en plenitud, en este espíritu sinodal y de comunión” (143).

En la opción por una iglesia misionera y evangelizadora, nos comprometimos a:Conocer y asumir en nuestros procesos pastorales, la conversión pastoral, la sinodalidad y la riqueza del método guadalupano de evangelización” (183, e).

En la Conclusión de dicho Proyecto, escribimos: “El sueño de la Iglesia que deseamos llegar a ser y construir, para celebrar los 2000 años de la Redención y los 500 del Acontecimiento Guadalupano, no pueden terminar en sólo un documento o en páginas llenas de recomendaciones y buenas intenciones, sino que, como proyecto inspirador y desde sus opciones y compromisos pastorales, ha de ser asumido con fe, creatividad, comunión y sinodalidad, para ser aterrizado, respetando siempre la autonomía y los procesos pastorales, en las Provincias Eclesiásticas, las Diócesis, en la Vida Consagrada, Grupos y Movimientos Apostólicos, así como por todo el Pueblo de Dios” (193).

ACTUAR

¿Qué implica para ti ser miembro vivo de tu Iglesia? ¿La ves desde lejos y como un extraño, o te sientes parte viva de la misma? ¿Qué puedes hacer para manifestar que, desde tu bautismo, eres Cuerpo de Cristo?

Categorías: Sermon

PONENTE: Mons. Felipe Arizmendi Esquivel