Antecedentes históricos de la cabecera parroquial.
San Juan Xochiaca es una comunidad de profundas raíces históricas y culturales, vinculada a los pueblos originarios del Valle de Matlatzinco y posteriormente a la tradición cristiana. Su presencia está documentada desde el siglo XVI, y con el proceso de evangelización la fe católica se arraigó progresivamente en la vida de sus habitantes. Bajo el patrocinio de San Juan Bautista, precursor de Jesucristo, la comunidad ha conservado una identidad en la que convergen su historia, sus tradiciones, la agricultura, el maguey y el pulque, así como una profunda vida religiosa transmitida de generación en generación.

Después de la llegada de los españoles, los pueblos de esta región fueron incorporándose progresivamente a las nuevas estructuras civiles y religiosas. Xochiaca aparece documentada en la Relación Geográfica de 1580, bajo la forma de “Suchiaca”, lo que demuestra que el pueblo ya tenía presencia reconocible dentro de la organización territorial de aquella época. Un estudio académico señala además que Xochiaca y Atlatlahuca estuvieron vinculadas a un mismo corregimiento desde 1537.

El nacimiento de la Parroquia de San Juan Bautista
Pero existe una fecha que ocupa un lugar particularmente importante en la historia religiosa de la comunidad: 23 de septiembre de 1969. En ese día, San Juan Xochiaca fue erigida como parroquia, dejando de ser atendida únicamente como comunidad dependiente de la Parroquia de San Francisco de Asís de Tenancingo.

Con la erección de la nueva parroquia comenzó una etapa fundamental en la vida espiritual. La comunidad recibió una estructura pastoral propia y comenzó a caminar de una manera más organizada como una porción del Pueblo de Dios.
El primer párroco fue el Pbro. José Antonio Villaseñor, quien estuvo al frente de la comunidad desde el 23 de septiembre de 1969 hasta mayo de 1981.
Desde entonces, numerosos sacerdotes han entregado parte de su vida y ministerio al servicio de esta comunidad. Cada uno, desde su propia realidad y misión, ha dejado una huella en la historia parroquial mediante la celebración de los sacramentos, la predicación de la Palabra de Dios, la formación de los fieles y el acompañamiento de las familias.

Sacerdotes que han servido a la comunidad
A lo largo de estos años, la Parroquia de San Juan Bautista ha sido acompañada pastoralmente por:
- Pbro. José Antonio Villaseñor — 23 de septiembre de 1969 a mayo de 1981.
- Pbro. José Morales G. — mayo de 1981 a septiembre de 1985.
- Pbro. José Luis Villavicencio R. — octubre de 1985 a julio de 1991.
- Pbro. Mario Morales Beltrán — 12 de octubre de 1991 a junio de 1993.
- Pbro. Felipe Hernández Franco — 20 de julio de 1993 a mayo de 1995.
- Pbro. Sergio Herrera Domínguez — junio de 1995 a octubre de 1995.
- Pbro. Javier Montoya Camargo — octubre de 1995 a mayo de 1997.
- Pbro. Feliciano Ayala Toledo — julio de 1997 a marzo de 2012.
- Pbro. Heriberto Soto García, quien prestó su servicio como vicario durante el periodo 2006–2007.
- Pbro. Francisco Vicente Romero Velázquez — 16 de marzo de 2012 a 30 de agosto de 2014.
- Pbro. Alberto Ángel Conzuelo Castillo — 1 de octubre de 2014 a 11 de febrero de 2021.
- Pbro. Ramiro Juárez Tapia — 15 de febrero de 2021 a 28 de febrero de 2022.
- Pbro. Enrique Madrid Hernández — 1 de marzo de 2022 a 16 de abril de 2025.
- Pbro. Roberto Cruz Hernández — párroco actual.
La sucesión de estos sacerdotes permite contemplar la historia parroquial no solamente como una serie de fechas, sino como un caminar pastoral en el que diferentes pastores han acompañado a generaciones enteras de familias.
Niños que recibieron el Bautismo, jóvenes que se acercaron por primera vez a la Eucaristía, adolescentes que recibieron la Confirmación, matrimonios que consagraron su vida ante Dios, enfermos acompañados en la fe y familias que encontraron en la parroquia un lugar de encuentro con el Señor forman parte de esta historia.

Una parroquia que fue creciendo con sus comunidades
En sus primeros años, la parroquia tuvo bajo su atención pastoral a diversas comunidades: San Juan Xochiaca, San Gabriel Zepayautla, La Haciendita, La Isleta, Santa Cruz, El Plan de San Martín, Colonia Guadalupe Victoria y Maxtleca de Galeana.
Con el paso del tiempo, algunas de estas comunidades cambiaron de jurisdicción eclesial. Maxtleca de Galeana y Colonia Guadalupe Victoria pasarían posteriormente a formar parte de la atención de la Parroquia de Joquicingo.

Actualmente, la comunidad parroquial está conformada por San Juan Xochiaca, San Gabriel Zepayautla, Santa Cruz Xochiaca, El Plan de San Martín, La Isleta y La Haciendita, estas dos últimas pertenecientes territorialmente al municipio de Tenango del Valle, mientras que las demás corresponden al municipio de Tenancingo.
De esta manera, la parroquia no se limita al templo parroquial. Es una comunidad formada por distintos pueblos y familias que, aun encontrándose en diferentes lugares, comparten una misma fe y forman una sola familia en Cristo.
Un nuevo capítulo en la historia de la Iglesia local
Otro acontecimiento de gran importancia ocurrió el 25 de enero de 2010, cuando fue ejecutada la erección de la Diócesis de Tenancingo, convirtiéndose esta región en una nueva Iglesia particular. La Diócesis fue creada mediante la bula Christi Regis de Benedicto XVI y tuvo como primer obispo a Mons. Raúl Gómez González.
La Parroquia de San Juan Bautista Xochiaca pasó entonces a formar parte de esta nueva realidad eclesial. En aquel momento, el párroco era el Pbro. Feliciano Ayala Toledo.
Este acontecimiento significó un nuevo capítulo para la comunidad: dejó de mirar únicamente su historia local para integrarse de manera plena al caminar de una Iglesia particular que continúa anunciando el Evangelio en esta región.
Actualmente, la parroquia forma parte del Decanato San José de María de Yermo y Parres de la Diócesis de Tenancingo ahora a cargo de Mons. Víctor Cárabes Chávez M.N.M.
El templo: memoria viva de la comunidad

El templo parroquial de San Juan Bautista constituye uno de los principales espacios de encuentro de la comunidad.
Un documento del Estado de México dedicado al patrimonio histórico y arquitectónico del municipio identifica la Parroquia de San Juan Bautista de Xochiaca, ubicada sobre la calle 5 de Mayo, y señala que sus muros y cubierta son de piedra y que su fachada presenta acabado aparente.
Más allá de sus características arquitectónicas, el templo representa para los habitantes un espacio profundamente ligado a la memoria familiar.
En él se han celebrado bautizos, primeras comuniones, confirmaciones, matrimonios, funerales, fiestas patronales y numerosas Eucaristías. Sus muros han sido testigos de la oración de generaciones enteras.
Por eso, para muchas familias de la parroquia, entrar al templo significa también reencontrarse con la memoria de sus padres, abuelos y antepasados que allí recibieron los sacramentos y elevaron sus oraciones.

Una fe que se expresa en la vida comunitaria
La vida de la parroquia se ha construido alrededor de la Eucaristía y los sacramentos, pero también mediante la catequesis, la formación de niños y jóvenes, los grupos pastorales, la oración comunitaria, las celebraciones patronales, las procesiones y las distintas expresiones de religiosidad popular.

Las fiestas patronales de cada comunidad constituyen una parte esencial de este caminar. Cada 24 de junio, la comunidad celebra con especial solemnidad a su santo patrono. La fiesta patronal reúne a las familias, comunidades y grupos parroquiales en torno a la celebración de la Eucaristía, la oración, las procesiones, la música y diversas expresiones de religiosidad popular. Después de esta celebración en la cabecera parroquial, el calendario festivo continúa recorriendo las distintas comunidades, donde cada pueblo expresa su fe y devoción bajo la protección de sus propios santos y advocaciones.
En San Gabriel Zepayautla se celebra al Señor de las Uvas, una festividad profundamente arraigada en la devoción de la comunidad, en la que las familias se reúnen para honrar al Señor mediante la Eucaristía, la oración y las expresiones tradicionales de la fiesta. En esta misma comunidad también se celebra a San Gabriel Arcángel, cuya fiesta tiene lugar en torno a las vísperas de la solemnidad de la Anunciación del Señor, el 25 de marzo, recordando al mensajero de Dios que anunció a la Virgen María la encarnación de Jesucristo.
En La Haciendita, la comunidad celebra a San Pedro Apóstol, cuya fiesta se realiza el fin de semana siguiente a la celebración litúrgica del 29 de junio. Esta particularidad guarda relación con sus vínculos territoriales y pastorales con la comunidad de San Pedro Zictepec, perteneciente al municipio de Tenango del Valle. Por su parte, en Santa Cruz Xochiaca, la fiesta se celebra cada 3 de mayo, mientras que las comunidades de El Plan de San Martín y La Isletatienen como principal celebración a Nuestra Señora de Guadalupe.
Cada celebración posee su propia identidad, tradición y devoción, pero todas encuentran un punto de unión en la Eucaristía y en la pertenencia a una misma comunidad parroquial. Son expresiones de una fe que se transmite de padres a hijos y que continúa reuniendo a las familias alrededor de Cristo.
Estas expresiones, cuando se viven desde la fe, recuerdan que la evangelización no solamente se realiza dentro de un templo. También se manifiesta en la familia, en las calles, en las comunidades, en la solidaridad entre vecinos y en la capacidad de un pueblo para reunirse alrededor de Cristo.
Una historia escrita por generaciones
La historia de la Parroquia de San Juan Bautista no puede reducirse a una lista de párrocos, fechas o acontecimientos.
Está escrita en la vida de las familias.
Está en aquellos abuelos que enseñaron a sus hijos a rezar.
En las madres y padres que llevaron a sus hijos al catecismo.
En los catequistas que dedicaron tiempo a formar nuevas generaciones.
En los jóvenes que encontraron en la Iglesia un espacio para servir.
En los ministros, servidores, músicos, sacristanes, lectores, monaguillos y grupos parroquiales que han ofrecido su tiempo al servicio de Dios.
Está también en quienes ya no se encuentran físicamente entre nosotros, pero cuya fe y testimonio permanecen en la memoria de la comunidad.
Cada sacerdote que ha pasado por Xochiaca, cada religioso, cada catequista y cada laico comprometido ha aportado una parte de esta historia.

Un pueblo que continúa caminando
Hoy, la parroquia continúa siendo una comunidad con una profunda identidad cultural y religiosa.
Su historia recuerda que un pueblo puede cambiar con el paso de los siglos, transformar sus actividades económicas, crecer, formar nuevas comunidades y enfrentar dificultades; pero también puede conservar aquello que considera esencial.
Desde sus antiguas raíces indígenas, pasando por el proceso de evangelización, las transformaciones de la época colonial, los acontecimientos del México independiente y la formación de la comunidad contemporánea, la historia de las comunidades que integran la parroquia han estado acompañadas por una experiencia religiosa que encontró en San Juan Bautista una figura central.
Y desde aquel 23 de septiembre de 1969, cuando fue erigida como parroquia, esta historia adquirió una nueva dimensión: la de una comunidad organizada alrededor de Cristo y acompañada por sus pastores.
Más de medio siglo después, la parroquia continúa teniendo una misión que permanece vigente: anunciar el Evangelio, celebrar la fe, formar discípulos y caminar como comunidad hacia Jesucristo.
Porque la historia de las comunidades que integran la parroquia no es solamente la historia de un pueblo.
Es también la historia de una comunidad que, generación tras generación, ha aprendido a dar gracias a Dios por sus raíces, pedir su bendición para el presente y confiarle su futuro.

“Ustedes son el cuerpo de Cristo y cada uno en particular es miembro de él.” 1 Corintios 12, 27
Bajo la protección de San Juan Bautista, precursor del Señor y patrono de esta comunidad, esta parroquia continúa escribiendo su historia: una historia de fe, servicio, esperanza y comunión.
Una historia que sigue viva en cada familia, en cada comunidad, en cada celebración y, sobre todo, en cada corazón que reconoce a Jesucristo como Señor.
La Parroquia de San Juan Bautista, Xochiaca: un pueblo de raíces profundas, una comunidad de fe y una Iglesia que sigue caminando.

